Saltar al contenido
Portada » Lunes 10 por la mañana: el triunfo está cerca

Lunes 10 por la mañana: el triunfo está cerca

Tarjeta de oración de la mañana del lunes 10

Amado Dios, antes de que el ruido del lunes me alcance, quiero buscar tu rostro y escuchar tu voz. Despeja de mi mente la tristeza y siémbrame prudencia. Dame ojos para descubrir tus detalles a lo largo de la jornada. Llena mis pulmones de aliento y mi mente de pensamientos limpios.

Hoy mi oración gira en torno a una idea: el triunfo está cerca. Creo que estás a mi lado y que la victoria que tanto anhelo puede estar más cerca de lo que imagino. Te pido esperanza y fe para seguir adelante, porque tú ves cada uno de mis esfuerzos. A veces me canso de esperar resultados que no llegan. Hoy te pido que no me deje vencer por la impaciencia. Tú ves cada esfuerzo que hago, incluso los que nadie aplaude, y nada de eso se pierde en tus manos. Sana las heridas que todavía me duelen como una fuente que no se seca.

Nada de esto lo merezco: la salud de mi cuerpo, cada oración escuchada, todo viene de ti. Cuando miro atrás veo tu fidelidad en la compañía de mi familia y en las risas compartidas en casa. Mi corazón se alegra al recordar el pan sobre la mesa. Te alabo porque nunca me ha faltado la libertad de hablarte.

Te pido constancia para enfrentar lo que me inquieta. Necesito mansedumbre para decidir bien y sencillez para perseverar. Libérame de el temor a la enfermedad, que tantas veces me roba la paz. Quizá la respuesta que busco está a la vuelta de la esquina. Dame la perseverancia de quien sigue sembrando aunque todavía no vea la cosecha, sabiendo que tus tiempos son perfectos.

Haz de nuestra casa un lugar donde se respire discernimiento. Guarda también a los que comparten mi techo, aunque estén lejos de mi vista. Mira con bondad a mis hijos y dales generosidad. Gracias por mis amigos; enséñame a amarlos mejor.

Acuérdate de los médicos y las enfermeras, que hoy necesitan tu consuelo. Lleva tu alivio a los que sufren violencia y a los gobernantes. Me abandono en tus brazos como un niño en el regazo de su madre. Tu amor es más grande que la soledad.

Que hoy trabaje con entusiasmo y con la frente en alto. Si llega el triunfo, que lo reciba con humildad; y si tarda, que mantenga viva la esperanza, porque tú nunca abandonas a quien confía en ti. Confío en ti más que en mis propias fuerzas. Que al caminar hoy vaya dejando huellas de bondad. Bendice cada hora de este lunes, Dios eterno. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Facebook Comments