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Lunes 14 por la noche: sendas de paz y bienestar

Tarjeta de oración de la noche del lunes 14

Amado Dios, quiero que mi última palabra de este lunes sea para ti, Padre bueno. Reposa conmigo, Padre bueno, y que nada turbe mi descanso. Gracias por sostenerme en cada momento de este día. Perdona lo que hice mal y guarda lo que hice bien.

Me acompaña una frase sencilla: sendas de paz y bienestar. Gracias por regalarme un día más de vida. Te pido que me bendigas, me protejas y guíes mis pasos por caminos de paz, alegría, prosperidad y bienestar. Cada día de vida es un regalo, y esta noche quiero agradecértelo con sencillez. Viví, respiré, trabajé, amé. Nada de eso fue automático; todo vino de tu bondad. Aleja de mí el orgullo y dame la alegría de los que confían en ti.

Quiero ser agradecido también por lo pequeño, como la compañía de mi familia. Gracias, Padre santo, por la tierra que da su fruto, que tantas veces doy por sentado. Te doy gracias por la fuerza para seguir y por el techo que nos cubre. Nada de esto lo merezco: la salud de mi cuerpo, cada oración escuchada, todo viene de ti. Aun en los días grises descubro tu cariño en los amigos fieles. Te alabo porque nunca me ha faltado el aire que respiro.

Sana las heridas que todavía me duelen como un faro en la oscuridad. Libérame de la prisa que me roba la paz, que tantas veces me roba la paz. Enséñame a pedir perdón y a perdonar de verdad. Bendíceme ahora que descanso y protégeme mientras duermo. Que ninguna preocupación me robe el sueño y que tu mano me cubra como un manto suave.

Protege a mis ahijados de todo peligro, visible e invisible. Si hay distancia o enojo entre nosotros, acércanos de nuevo. Mira con bondad a mis amigos y dales pureza de corazón. Cuida a mis nietos, Padre celestial, y cúbrelos con tu amor. Recibo a mi familia como un regalo tuyo y te la devuelvo en oración. Haz de nuestra casa un lugar donde se respire templanza.

Que nadie en mi trabajo se sienta olvidado. Acuérdate de los migrantes, que hoy necesitan tu consuelo. Tú eres mi roca y mi refugio, Dios de la esperanza. No temeré, porque tú vas conmigo.

Tú escribes mi historia con más amor del que imagino. Que tu paz me envuelva hasta el último momento de esta noche. Cierro este lunes sabiendo que estoy en buenas manos. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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