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Lunes 17 por la noche: multiplica mis fuerzas

Tarjeta de oración de la noche del lunes 17

Amado Dios, en esta noche de lunes vengo a ti con el corazón cansado pero agradecido. Aquieta mis pensamientos y apaga en mí el temor a la enfermedad. Te entrego mi cansancio y lo que quedó pendiente. Gracias por sostenerme en cada momento de este día.

Repito en voz baja esta oración: multiplica mis fuerzas. Te pido que se multipliquen mis fuerzas, que se renueve mi energía, que se abran las puertas de la prosperidad y que tu bendición descienda sobre mi vida y la de los míos. La semana apenas empieza y ya siento el peso de las responsabilidades. Por eso esta noche te pido que multipliques mis fuerzas para lo que queda por delante. Cuando me venza la ansiedad, recuérdame que tú sigues a mi lado.

Mi corazón se alegra al recordar las lecciones aprendidas. Bendito seas por las puertas que cerraste para cuidarme, que llega a mi vida como un manto que abriga. Te doy gracias por la belleza de la creación y por la sonrisa de un niño. Te alabo porque nunca me ha faltado la medicina que alivia. Gracias, Creador mío, por el techo que nos cubre, que tantas veces doy por sentado. Gracias porque tu amor me alcanza como el aceite que sana la herida.

Aleja de mí la incertidumbre y dame la alegría de los que confían en ti. Te pido sabiduría para enfrentar lo que me inquieta. Que mis palabras construyan y no hieran a nadie. Abre, Padre, las puertas de la prosperidad. No para acumular, sino para vivir con tranquilidad y compartir. Y que tu bendición alcance a todos mis seres queridos.

Protege a mis abuelos de todo peligro, visible e invisible. Que en mi casa reine el respeto y la ternura. Pongo en tus manos a mis sobrinos y a mis nietos. Que mi hogar sea como un camino abierto en el desierto para todo el que llegue. Si hay distancia o enojo entre nosotros, acércanos de nuevo. Te encomiendo a los que comparten mi techo; tú conoces lo que necesitan.

Derrama tu paz sobre mi ciudad y sobre las naciones en conflicto. No quiero orar solo por mí: también te presento a los migrantes. Pongo mi confianza en ti, aunque el camino se vea largo. No temeré, porque tú vas conmigo.

Confío en ti más que en mis propias fuerzas. Cierro este lunes sabiendo que estoy en buenas manos. Que mi último pensamiento sea una alabanza para ti. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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