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Lunes 30 por la noche: te entrego mis dificultades

Tarjeta de oración de la noche del lunes 30

Amado Dios, en la quietud de esta noche de lunes te busco, Señor de mi vida, como quien busca abrigo. Aquieta mis pensamientos y apaga en mí la angustia. Cuida mi sueño como una lámpara encendida. Reposa conmigo, Dios eterno, y que nada turbe mi descanso.

Hay algo que quiero decirte con toda sinceridad: te entrego mis dificultades. Esta noche te agradezco por el regalo de la vida y te entrego mis anhelos y mis dificultades. Te pido que me guíes con amor y me ayudes a salir adelante. Me pongo delante de ti para darte gracias por la vida. Es un regalo que no siempre valoro, pero que hoy quiero celebrar. Que mis palabras construyan y no hieran a nadie.

Aun en los días grises descubro tu cariño en la medicina que alivia. Gracias porque tu amor me alcanza como el fuego que calienta el hogar. Reconozco tu bondad en la música que alegra el alma y en el pan sobre la mesa. Me enseñaste que la gratitud abre puertas, y por eso te agradezco la paciencia que me tienes. Nada de esto lo merezco: la compañía de mi familia, las puertas que cerraste para cuidarme, todo viene de ti. Gracias, Padre bueno, por la fuerza para seguir, que tantas veces doy por sentado.

Dame serenidad y alegría, porque solo no puedo. Necesito fidelidad para decidir bien y templanza para perseverar. Libérame de la ansiedad, que tantas veces me roba la paz. Te entrego mis anhelos, los que me hacen soñar, y mis dificultades, las que me quitan el sueño. Tú puedes con todos ellos.

Si hay distancia o enojo entre nosotros, acércanos de nuevo. Haz de nuestra casa un lugar donde se respire templanza. Une a mi familia con lazos de paciencia y perdón. Protege a los enfermos de mi familia de todo peligro, visible e invisible. Gracias por mis padres; enséñame a amarlos mejor. Libra de todo mal también a mis hermanos, aunque estén lejos de mi vista.

Consuela a los que lloran como el abrazo de un padre. Pon personas buenas en el camino de los maestros. Pongo mi confianza en ti, aunque el camino se vea largo. Descanso en tu fidelidad, que no cambia nunca.

Guíame con amor. No quiero avanzar a ciegas ni con miedo. Contigo puedo superar lo que venga y alcanzar lo que tú tengas para mí. Mi esperanza no está en las circunstancias, sino en ti. Que tu paz me envuelva hasta el último momento de esta noche. Recibe mi descanso como una ofrenda de confianza. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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