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Martes 1 por la noche: tú me das valor

Tarjeta de oración de la noche del martes 1

Amado Dios, antes de cerrar los ojos esta noche de martes, elevo hacia ti mi oración. Que el silencio de mi cuarto se llene de tu presencia. Que tus ángeles velen junto a mi cama. Dame un sueño reparador y un corazón tranquilo.

Esta es la palabra que llevo en el corazón: tú me das valor. Esta noche escucho tu voz que me dice: ánimo, no te desanimes, sé valiente y sigue adelante. Gracias porque siempre caminas a mi lado y me das la victoria. Me pides que sea valiente. No porque no tenga miedo, sino porque tú estás conmigo y me sostienes. Con esa certeza puedo seguir adelante. Dame perseverancia y serenidad, porque solo no puedo.

Te alabo porque nunca me ha faltado la compañía de mi familia. Me enseñaste que la gratitud abre puertas, y por eso te agradezco el aire que respiro. Nada de esto lo merezco: las lecciones aprendidas, tu palabra que consuela, todo viene de ti. Mi corazón se alegra al recordar las personas que me aman. Gracias por la generosidad de los vecinos; es una prueba de que piensas en mí. Gracias porque tu amor me alcanza como un faro en la oscuridad. Bendito seas por el techo que nos cubre, que llega a mi vida como el fuego que calienta el hogar.

Sana las heridas que todavía me duelen como el abrazo de un padre. Siémbrame bondad y arranca de raíz las palabras hirientes. Te pido ternura para enfrentar lo que me inquieta.

Ilumina también a los míos que viven lejos, aunque estén lejos de mi vista. Que mi hogar sea como un refugio en la tormenta para todo el que llegue. Protege a los enfermos de mi familia de todo peligro, visible e invisible. Mira con bondad a mis ahijados y dales alegría. Pongo en tus manos a mis compañeros de trabajo y a mis sobrinos. Gracias por mis hermanos; enséñame a amarlos mejor. Que en la escuela de mis hijos reine el respeto y la ternura.

Consuela a los maestros como el agua que calma la sed. Ayúdame a compartir lo que tengo con los presos. Tú escribes mi historia con más amor del que imagino. Quiero vivir con la certeza de que me sostienes.

Me basta saber que me conoces por mi nombre. Recibe mi descanso como una ofrenda de confianza. Cierro este martes sabiendo que estoy en buenas manos. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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