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Martes 11 por la noche: quédate en mi hogar

Tarjeta de oración de la noche del martes 11

Amado Dios, ahora que el martes se apaga y la casa guarda silencio, quiero hablar contigo. Reposa conmigo, Dios de toda consolación, y que nada turbe mi descanso. Dame un sueño reparador y un corazón tranquilo. Cuida mi sueño como un camino abierto en el desierto.

Esta es la palabra que llevo en el corazón: quédate en mi hogar. Te invito a entrar en mi hogar y a quedarte en él. Te pido que bendigas mi vida, mi familia, mis amigos, mi trabajo y todo lo que tenemos. Esta noche te abro la puerta de mi casa. Entra, quédate y haz de este lugar tu morada. Aleja de mí la pereza y dame la alegría de los que confían en ti.

Gracias porque tu amor me alcanza como un faro en la oscuridad. Aun en los días grises descubro tu cariño en el techo que nos cubre. Bendito seas por las risas compartidas en casa, que llega a mi vida como roca bajo mis pies. Quiero ser agradecido también por lo pequeño, como el consuelo en las horas difíciles. Nada de esto lo merezco: la sonrisa de un niño, las pequeñas alegrías, todo viene de ti. Te alabo porque nunca me ha faltado los abrazos sinceros.

Dame serenidad y gratitud, porque solo no puedo. Cuando me venza la pereza, recuérdame que tú sigues a mi lado. Ensancha mi fe cuando las palabras hirientes quiera achicarla. Bendice a mi familia y a mis amigos. Que todos sientan tu amor y tu cuidado.

Te encomiendo a mis amigos; tú conoces lo que necesitan. Recibo a mi familia como un regalo tuyo y te la devuelvo en oración. Si hay distancia o enojo entre nosotros, acércanos de nuevo. Mira con bondad a mis sobrinos y dales sabiduría. Que mi hogar sea como semilla en buena tierra para todo el que llegue. Que en cada rincón de mi vida reine el respeto y la ternura.

Ayúdame a compartir lo que tengo con los que buscan empleo. No quiero orar solo por mí: también te presento a los gobernantes. No temeré, porque tú vas conmigo. Tu amor es más grande que la pereza.

Bendice mi trabajo y todo lo que tenemos. Que lo usemos con gratitud y con generosidad. Tú escribes mi historia con más amor del que imagino. Me duermo en paz porque tú no duermes. Guarda mi descanso en este martes que termina, Padre bueno. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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