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Martes 16 por la mañana: inspírame en este día

Tarjeta de oración de la mañana del martes 16

Amado Dios, antes de que el ruido del martes me alcance, quiero buscar tu rostro y escuchar tu voz. Que mis primeros pasos sean firmes porque van de tu mano. Que tu Espíritu vaya delante de mí en cada tarea. No permitas que la rutina me haga olvidar que estás aquí.

Tú ya lo sabes, pero quiero decírtelo: inspírame en este día. Te pido que todo lo que haga hoy esté iluminado por tu presencia. Guíame, inspírame, cuida de mí y de los míos, y bendice nuestras actividades. Te pido que tu presencia ilumine todo lo que haga en este día. Que mis tareas lleven tu sello. Necesito sencillez para decidir bien y prudencia para perseverar.

Cuando miro atrás veo tu fidelidad en el pan sobre la mesa y en la medicina que alivia. Bendito seas por la belleza de la creación, que llega a mi vida como la lluvia sobre la tierra seca. Gracias, Rey de mi corazón, por la compañía de mi familia, que tantas veces doy por sentado. Te doy gracias por la tierra que da su fruto y por la fuerza para seguir. Mi corazón se alegra al recordar cada latido de mi corazón. Me enseñaste que la gratitud abre puertas, y por eso te agradezco la generosidad de los vecinos.

Dame sabiduría y constancia, porque solo no puedo. Sana las heridas que todavía me duelen como una fuente que no se seca. Libérame de la incertidumbre, que tantas veces me roba la paz. Inspírame. Dame ideas nuevas, creatividad y entusiasmo para hacer bien mi trabajo.

Recibo a mi familia como un regalo tuyo y te la devuelvo en oración. Une a mi familia con lazos de paciencia y perdón. Abraza también a mis vecinos, aunque estén lejos de mi vista. Gracias por los que comparten mi techo; enséñame a amarlos mejor. Pongo en tus manos a mis hijos y a mis nietos. Guarda a mis hermanos, Padre de misericordia, y cúbrelos con tu amor.

Consuela a los jóvenes confundidos como un manto que abriga. Que nadie en mi país se sienta olvidado. Tú eres mi roca y mi refugio, Padre bueno. Pongo mi confianza en ti, aunque el camino se vea largo.

Cuida de mí y de mi familia. Bendice nuestras actividades y haz que den fruto. Sé que lo que siembras en mí dará fruto a su tiempo. Que al caminar hoy vaya dejando huellas de bondad. Acompáñame en cada salida y en cada regreso. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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