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Martes 18 por la noche: serenidad para mi casa

Tarjeta de oración de la noche del martes 18

Amado Dios, ahora que el martes se apaga y la casa guarda silencio, quiero hablar contigo. Gracias por sostenerme en cada momento de este día. Reposa conmigo, Pastor mío, y que nada turbe mi descanso. Aquieta mis pensamientos y apaga en mí los pensamientos oscuros.

Quiero detenerme en algo que me toca de cerca: serenidad para mi casa. Te pido que entres a mi casa y llenes mi vida y la de mi familia con tu amor, tu serenidad y tu paz. Esta noche te abro las puertas de mi hogar. Entra, Señor, y quédate con nosotros. Siémbrame sabiduría y arranca de raíz la pereza.

Te doy gracias por las personas que me aman y por la libertad de hablarte. Aun en los días grises descubro tu cariño en el techo que nos cubre. Gracias, Dios eterno, por la esperanza que no se apaga, que tantas veces doy por sentado. Nada de esto lo merezco: la tierra que da su fruto, el pan sobre la mesa, todo viene de ti. Mi corazón se alegra al recordar el agua limpia. Gracias por las puertas que cerraste para cuidarme; es una prueba de que piensas en mí. Gracias porque tu amor me alcanza como semilla en buena tierra.

Dame templanza y paciencia, porque solo no puedo. Te pido sabiduría para enfrentar lo que me inquieta. Libérame de la prisa que me roba la paz, que tantas veces me roba la paz. Llénanos de tu amor. Que sea lo que nos une y lo que nos hace pacientes unos con otros.

Acompaña también a mis hijos, aunque estén lejos de mi vista. Haz de nuestra casa un lugar donde se respire templanza. Cuida a mis hermanos, Pastor mío, y cúbrelos con tu amor. Gracias por los enfermos de mi familia; enséñame a amarlos mejor. Que mi hogar sea como roca bajo mis pies para todo el que llegue. Une a mi familia con lazos de paciencia y perdón. Que en la escuela de mis hijos reine el respeto y la ternura.

Sostén a los médicos y las enfermeras; que encuentren puertas abiertas y manos amigas. Que tu misericordia llegue a los que no tienen hogar antes que el desánimo. Mi esperanza no está en las circunstancias, sino en ti. Tú eres mi roca y mi refugio, Señor de mi vida.

Danos serenidad y paz. Que las tensiones del día se disuelvan y que descansemos tranquilos. Sé que lo que siembras en mí dará fruto a su tiempo. Te entrego mi noche entera, con sus silencios y sus sueños. Guarda mi descanso en este martes que termina, Pastor mío. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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