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Martes 19 por la mañana: habita en mi casa

Tarjeta de oración de la mañana del martes 19

Amado Dios, con la luz de este martes abro mis manos para recibir lo que tú quieras darme. Que tu Espíritu vaya delante de mí en cada tarea. Pon tu mano sobre cada hora que tengo por delante. Enséñame a caminar sin prisa y con la mirada en ti.

Hoy mi oración gira en torno a una idea: habita en mi casa. Te ofrezco mi casa para que habites en ella. Te pido que bendigas a mi familia, mi trabajo, los alimentos de nuestra mesa y cada paso que demos hoy. Hoy te ofrezco mi hogar como tu casa. Quiero que te sientas bienvenido en cada rincón. Forma en mí un corazón con fidelidad, Señor Jesús.

Cuando miro atrás veo tu fidelidad en las lecciones aprendidas y en la libertad de hablarte. Aun en los días grises descubro tu cariño en las pequeñas alegrías. Hoy no quiero quejarme, sino contar tus bendiciones, empezando por el trabajo de mis manos. Reconozco tu bondad en la ropa que me abriga y en la generosidad de los vecinos. Te alabo porque nunca me ha faltado tu palabra que consuela. Nada de esto lo merezco: el consuelo en las horas difíciles, el perdón que recibí, todo viene de ti. Bendito seas por el valor para empezar de nuevo, que llega a mi vida como el abrazo de un padre.

Libérame de el rencor, que tantas veces me roba la paz. Enséñame a pedir perdón y a perdonar de verdad. Dame ternura y constancia, porque solo no puedo. Bendice a mi familia y mi trabajo. Que todo lo que hagamos tenga tu sello.

Haz de nuestra casa un lugar donde se respire sencillez. Pongo en tus manos a mis amigos y a mis padres. Abraza a mis hermanos, Dios cercano, y cúbrelos con tu amor. Que mi hogar sea como un faro en la oscuridad para todo el que llegue. Une a mi familia con lazos de paciencia y perdón. Que en mi ciudad reine el respeto y la ternura. Mira con bondad a los que comparten mi techo y dales prudencia.

No quiero orar solo por mí: también te presento a los niños sin abrigo. Sostén a los campesinos; que encuentren puertas abiertas y manos amigas. Lo que hoy parece imposible, para ti es sencillo. Aunque no entienda tus tiempos, sé que son buenos.

Bendice los alimentos de nuestra mesa y cada paso que demos hoy. Que no nos falte tu presencia. Tú escribes mi historia con más amor del que imagino. Que al caminar hoy vaya dejando huellas de bondad. Quiero vivir este martes como un regalo que viene de tus manos. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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