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Martes 27 por la mañana: sabiduría y alegría

Tarjeta de oración de la mañana del martes 27

Amado Dios, antes de que el ruido del martes me alcance, quiero buscar tu rostro y escuchar tu voz. Enséñame a caminar sin prisa y con la mirada en ti. Dame ojos para descubrir tus detalles a lo largo de la jornada. Que mis primeros pasos sean firmes porque van de tu mano.

Tú ya lo sabes, pero quiero decírtelo: sabiduría y alegría. Sé que hoy estarás a mi lado cuidando de mí y de mi familia, llenando nuestra mente de sabiduría y nuestro corazón de alegría. Empiezo el día feliz, porque sé que estarás a mi lado. Sana las heridas que todavía me duelen como un refugio en la tormenta.

Hoy no quiero quejarme, sino contar tus bendiciones, empezando por la belleza de la creación. Reconozco tu bondad en la tierra que da su fruto y en el agua limpia. Quiero ser agradecido también por lo pequeño, como el perdón que recibí. Gracias porque tu amor me alcanza como semilla en buena tierra. Nada de esto lo merezco: la memoria de quienes me enseñaron a orar, la oportunidad de servir, todo viene de ti. Gracias, Dios de amor, por cada oración escuchada, que tantas veces doy por sentado. Te alabo porque nunca me ha faltado la esperanza que no se apaga.

Ensancha mi fe cuando la preocupación por las deudas quiera achicarla. Dame generosidad y fortaleza, porque solo no puedo. Forma en mí un corazón con valentía, Señor de mi vida. Cuida de mí y de mi familia. Que nada nos falte.

Recibo a mi familia como un regalo tuyo y te la devuelvo en oración. Mira con bondad a mis padres y dales mansedumbre. Que en mi hogar reine el respeto y la ternura. Une a mi familia con lazos de paciencia y perdón. Te encomiendo a mis tíos; tú conoces lo que necesitan. Haz de nuestra casa un lugar donde se respire fortaleza. Llena de paz a mis hermanos, Dios de toda consolación, y cúbrelos con tu amor.

Lleva tu alivio a los que buscan empleo y a los que trabajan lejos. Consuela a los jóvenes confundidos como un huerto bien regado. Confío en ti más que en mis propias fuerzas. Lo que hoy parece imposible, para ti es sencillo.

Llena nuestra mente de sabiduría y nuestro corazón de alegría. Me basta saber que me conoces por mi nombre. Que este martes sea una ofrenda agradable para ti. Que al caminar hoy vaya dejando huellas de bondad. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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