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Martes 29 por la mañana: fortaleza en las pruebas

Tarjeta de oración de la mañana del martes 29

Amado Dios, en la frescura de este martes me acerco a ti con fe sencilla. Que tu luz entre por mi ventana y también por mi corazón. Pon tu mano sobre cada hora que tengo por delante. No permitas que la rutina me haga olvidar que estás aquí.

Quiero detenerme en algo que me toca de cerca: fortaleza en las pruebas. Te pido fortaleza para seguir siempre adelante, aun en medio de las pruebas y dificultades, porque tu gracia me sostiene. Hoy te pido fortaleza para seguir adelante. Libérame de la incertidumbre, que tantas veces me roba la paz.

Reconozco tu bondad en la tierra que da su fruto y en los abrazos sinceros. Gracias porque tu amor me alcanza como el abrazo de un padre. Aun en los días grises descubro tu cariño en la música que alegra el alma. Quiero ser agradecido también por lo pequeño, como la medicina que alivia. Te doy gracias por la belleza de la creación y por la generosidad de los vecinos. Nada de esto lo merezco: las puertas que cerraste para cuidarme, las pequeñas alegrías, todo viene de ti. Gracias por los amigos fieles; es una prueba de que piensas en mí.

Sana las heridas que todavía me duelen como un huerto bien regado. Siémbrame constancia y arranca de raíz el miedo al fracaso. Forma en mí un corazón con fortaleza, Dios de la esperanza. Aun en medio de las pruebas, quiero mantenerme firme.

Une a mi familia con lazos de paciencia y perdón. Que en mi ciudad reine el respeto y la ternura. Que mi hogar sea como un camino abierto en el desierto para todo el que llegue. Te encomiendo a mis padres; tú conoces lo que necesitan. Si hay distancia o enojo entre nosotros, acércanos de nuevo. Que a mis sobrinos no les falte salud, trabajo ni esperanza. Sostén también a mis vecinos, aunque estén lejos de mi vista.

Pon personas buenas en el camino de los migrantes. Sostén a los que están en el hospital; que encuentren puertas abiertas y manos amigas. Aunque no entienda tus tiempos, sé que son buenos. Me basta saber que me conoces por mi nombre.

Tu gracia me sostiene. Sin ella no podría. Confío en ti más que en mis propias fuerzas. Que al caminar hoy vaya dejando huellas de bondad. Guíame paso a paso, para que no me aparte de tu camino. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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