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Miércoles 2 por la mañana: gracias sobre todo por la vida

Tarjeta de oración de la mañana del miércoles 2

Amado Dios, quiero que la primera palabra de este miércoles sea para ti, Dios compasivo. Prepárame para lo que venga, sea alegre o difícil. Te ofrezco mis planes, mis citas y mis pendientes. Que mis primeros pasos sean firmes porque van de tu mano.

Quiero detenerme en algo que me toca de cerca: gracias sobre todo por la vida. Gracias por regalarme otro día, por mi hogar y por el alimento, pero sobre todo gracias por la vida, que es el primero de tus dones. Este miércoles empiezo con gratitud. Otro día de vida es un regalo que no merezco y que tú me das con amor. Forma en mí un corazón con sencillez, Pastor mío.

Gracias porque tu amor me alcanza como el viento que refresca. Gracias por la compañía de mi familia; es una prueba de que piensas en mí. Te doy gracias por cada latido de mi corazón y por la salud de mi cuerpo. Reconozco tu bondad en la sonrisa de un niño y en tu palabra que consuela. Me enseñaste que la gratitud abre puertas, y por eso te agradezco los dones que pusiste en mí. Nada de esto lo merezco: la memoria de quienes me enseñaron a orar, la fe que mantienes viva en mí, todo viene de ti.

Ensancha mi fe cuando la preocupación por las deudas quiera achicarla. Enséñame a pedir perdón y a perdonar de verdad. Sana las heridas que todavía me duelen como semilla en buena tierra. Gracias por mi hogar y por el alimento que tendré hoy. Son señales de tu cuidado.

Gracias por mis compañeros de trabajo; enséñame a amarlos mejor. Que en mi hogar reine el respeto y la ternura. Haz de nuestra casa un lugar donde se respire constancia. Que mi hogar sea como el viento que refresca para todo el que llegue. Protege a los que comparten mi techo de todo peligro, visible e invisible. Si hay distancia o enojo entre nosotros, acércanos de nuevo.

Lleva tu alivio a los que cuidan a un enfermo y a los que buscan empleo. No quiero orar solo por mí: también te presento a los que sufren violencia. Aunque no entienda tus tiempos, sé que son buenos. Me basta saber que me conoces por mi nombre.

Pero sobre todo gracias por la vida misma. Quiero vivirla bien, con alegría y con propósito. Me abandono en tus brazos como un niño en el regazo de su madre. Haz que la alegría de este momento me dure todo el miércoles. Acompáñame en cada salida y en cada regreso. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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