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Miércoles 3 por la mañana: levanto mi mirada al cielo

Tarjeta de oración de la mañana del miércoles 3

Amado Dios, antes de que el ruido del miércoles me alcance, quiero buscar tu rostro y escuchar tu voz. Enséñame a caminar sin prisa y con la mirada en ti. Prepárame para lo que venga, sea alegre o difícil. No permitas que la rutina me haga olvidar que estás aquí.

Me acompaña una frase sencilla: levanto mi mirada al cielo. Levanto mi mirada al cielo y lleno mi corazón de esperanza. Te pido ayuda para dar lo mejor de mí en cada tarea de este día. Hoy quiero empezar mirando hacia arriba. Cuando levanto los ojos a ti, mis problemas toman su verdadero tamaño. Corrige mis caminos sin humillarme, como solo tú sabes hacerlo.

Reconozco tu bondad en las risas compartidas en casa y en la calma después de la prueba. Gracias, Padre de misericordia, por cada latido de mi corazón, que tantas veces doy por sentado. Te doy gracias por las personas que me aman y por las puertas que cerraste para cuidarme. Cuando miro atrás veo tu fidelidad en la belleza de la creación y en el valor para empezar de nuevo. Gracias porque tu amor me alcanza como un refugio en la tormenta.

Aleja de mí la culpa y dame la alegría de los que confían en ti. Pon en mis labios palabras sabias y en mis manos obras buenas. Necesito humildad para decidir bien y sencillez para perseverar. Lléname de esperanza. Que no me deje vencer por el pesimismo ni por las malas noticias.

Que mi hogar sea como el canto de un ave para todo el que llegue. Gracias por mis compañeros de trabajo; enséñame a amarlos mejor. Mira con bondad a mis suegros y dales sencillez. Que a mis abuelos no les falte salud, trabajo ni esperanza. Abraza a los míos que viven lejos, Creador mío, y cúbrelos con tu amor.

Derrama tu paz sobre mi país y sobre las naciones en conflicto. Ayúdame a compartir lo que tengo con los que trabajan lejos. Lo que hoy parece imposible, para ti es sencillo. Me abandono en tus brazos como un niño en el regazo de su madre.

Ayúdame a dar lo mejor de mí. Que mi esfuerzo sea sincero y que mi trabajo sea una ofrenda para ti. Tú eres mi roca y mi refugio, Padre santo. Que este miércoles sea una ofrenda agradable para ti. Bendice cada hora de este miércoles, Padre de misericordia. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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