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Miércoles 4 por la mañana: lejos toda tristeza

Tarjeta de oración de la mañana del miércoles 4

Amado Dios, quiero que la primera palabra de este miércoles sea para ti, Dios cercano. Te ofrezco mis planes, mis citas y mis pendientes. Despeja de mi mente el miedo al fracaso y siémbrame serenidad. Pon tu mano sobre cada hora que tengo por delante.

Esta es la palabra que llevo en el corazón: lejos toda tristeza. Te pido que alejes de mí toda tristeza y preocupación, y que me regales fuerza, valor y sabiduría para vivir este día con plenitud. Hoy no quiero cargar con las tristezas de ayer. Te pido que las alejes de mí. Libérame de el temor a la enfermedad, que tantas veces me roba la paz.

Hoy no quiero quejarme, sino contar tus bendiciones, empezando por el trabajo de mis manos. Gracias, Dios de amor, por el consuelo en las horas difíciles, que tantas veces doy por sentado. Te doy gracias por la paciencia que me tienes y por tu palabra que consuela. Quiero ser agradecido también por lo pequeño, como la libertad de hablarte. Nada de esto lo merezco: las personas que me aman, la fe que mantienes viva en mí, todo viene de ti. Gracias porque tu amor me alcanza como pan para el hambriento.

Sana las heridas que todavía me duelen como la lluvia sobre la tierra seca. Necesito alegría para decidir bien y fortaleza para perseverar. Siémbrame prudencia y arranca de raíz la angustia. Dame fuerza para el trabajo, valor para lo difícil y sabiduría para decidir.

Haz de nuestra casa un lugar donde se respire pureza de corazón. Que mi hogar sea como pan para el hambriento para todo el que llegue. Une a mi familia con lazos de paciencia y perdón. Que en mi país reine el respeto y la ternura. Protege a mis nietos de todo peligro, visible e invisible. Alienta a mis hermanos, Dios de paz, y cúbrelos con tu amor.

Consuela a los que perdieron la fe como el fuego que calienta el hogar. Lleva tu alivio a los migrantes y a los gobernantes. Me basta saber que me conoces por mi nombre. Sé que lo que siembras en mí dará fruto a su tiempo.

Que viva este día con plenitud, disfrutando cada momento que me regalas. Tu amor es más grande que la incertidumbre. Te entrego mi jornada entera, con sus luces y sus sombras. Que este miércoles sea una ofrenda agradable para ti. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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