
Amado Dios, mientras el sol se asoma en este domingo, mi alma se vuelve hacia ti. Despeja de mi mente la culpa y siémbrame fortaleza. Enséñame a caminar sin prisa y con la mirada en ti. Llena mis pulmones de aliento y mi mente de pensamientos limpios.
Repito en voz baja esta oración: abro mi corazón. Abro mi corazón y te agradezco por tu bondad y por todas tus bendiciones. Hoy abro mi corazón. Necesito sencillez para decidir bien y sabiduría para perseverar.
Hoy no quiero quejarme, sino contar tus bendiciones, empezando por la calma después de la prueba. Gracias porque tu amor me alcanza como un refugio en la tormenta. Aun en los días grises descubro tu cariño en la compañía de mi familia. Nada de esto lo merezco: la esperanza que no se apaga, las risas compartidas en casa, todo viene de ti. Me enseñaste que la gratitud abre puertas, y por eso te agradezco la libertad de hablarte. Mi corazón se alegra al recordar la belleza de la creación. Reconozco tu bondad en las puertas que cerraste para cuidarme y en los abrazos sinceros. Cuando miro atrás veo tu fidelidad en la música que alegra el alma y en las puertas que abriste.
Aleja de mí los pensamientos oscuros y dame la alegría de los que confían en ti. Siémbrame gratitud y arranca de raíz las dudas. Dame mansedumbre y fidelidad, porque solo no puedo. Agradezco tu bondad.
Cuida a mis tíos, Creador mío, y cúbrelos con tu amor. Que en mi comunidad reine el respeto y la ternura. Haz de nuestra casa un lugar donde se respire compasión. Que mi hogar sea como el aceite que sana la herida para todo el que llegue. Mira con bondad a los míos que viven lejos y dales sencillez. Pongo en tus manos a mis abuelos y a los que comparten mi techo. Si hay distancia o enojo entre nosotros, acércanos de nuevo. Renueva también a mis primos, aunque estén lejos de mi vista.
Acuérdate de los que cuidan a un enfermo, que hoy necesitan tu consuelo. Ayúdame a compartir lo que tengo con los que lloran. Confío en ti más que en mis propias fuerzas. Tú eres mi roca y mi refugio, Pastor mío.
Tus bendiciones. Sé que lo que siembras en mí dará fruto a su tiempo. Que al caminar hoy vaya dejando huellas de bondad. Que este domingo sea una ofrenda agradable para ti. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
