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Domingo 31 por la noche: guía mis pasos y cuida a los míos

Tarjeta de oración de la noche del domingo 31

Amado Dios, en la quietud de esta noche de domingo te busco, Dios cercano, como quien busca abrigo. Reposa conmigo, Padre amoroso, y que nada turbe mi descanso. Lo que no pude resolver hoy lo dejo en tus manos. Dame un sueño reparador y un corazón tranquilo.

Quiero detenerme en algo que me toca de cerca: guía mis pasos y cuida a los míos. Te pido que guíes mis pasos y cuides a todas las personas que amo. Esta noche pido guía. Forma en mí un corazón con perseverancia, Dios de amor.

Cuando miro atrás veo tu fidelidad en el agua limpia y en la ropa que me abriga. Gracias por los abrazos sinceros; es una prueba de que piensas en mí. Me enseñaste que la gratitud abre puertas, y por eso te agradezco cada oración escuchada. Bendito seas por el perdón que recibí, que llega a mi vida como roca bajo mis pies. Te doy gracias por las personas que me aman y por la vida que late en mi casa. Gracias porque tu amor me alcanza como roca bajo mis pies. Reconozco tu bondad en el consuelo en las horas difíciles y en la fuerza para seguir. Mi corazón se alegra al recordar las risas compartidas en casa.

Sana las heridas que todavía me duelen como un manto que abriga. Dame dominio propio y sencillez, porque solo no puedo. Necesito templanza para decidir bien y mansedumbre para perseverar. Cuida a los que amo.

Mira con bondad a mis vecinos y dales constancia. Pongo en tus manos a mis nietos y a los míos que viven lejos. Que mi hogar sea como el canto de un ave para todo el que llegue. Te encomiendo a mis primos; tú conoces lo que necesitan. Guarda a mis amigos, Dios fiel, y cúbrelos con tu amor. Que en cada rincón de mi vida reine el respeto y la ternura. Haz de nuestra casa un lugar donde se respire sabiduría. Si hay distancia o enojo entre nosotros, acércanos de nuevo.

Haz que mi oración se convierta en gestos concretos de servicio. Que nadie en mi hogar se sienta olvidado. Sé que lo que siembras en mí dará fruto a su tiempo. Descanso en tu fidelidad, que no cambia nunca.

Gracias. Tu amor es más grande que la incertidumbre. Me duermo en paz porque tú no duermes. Recibe mi descanso como una ofrenda de confianza. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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