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Domingo 27 por la mañana: bendice la semana

Tarjeta de oración de la mañana del domingo 27

Amado Dios, mientras el sol se asoma en este domingo, mi alma se vuelve hacia ti. Quiero salir de casa sabiendo que no voy solo. Prepárame para lo que venga, sea alegre o difícil. Despeja de mi mente la impaciencia y siémbrame templanza.

Esta es la palabra que llevo en el corazón: bendice la semana. En tus manos pongo la semana. Te pido que bendigas mi vida y la de mi familia. Hoy te entrego la semana. Cuando me venza la angustia, recuérdame que tú sigues a mi lado.

Gracias, Pastor mío, por la vida que late en mi casa, que tantas veces doy por sentado. Nada de esto lo merezco: la esperanza que no se apaga, las puertas que abriste, todo viene de ti. Reconozco tu bondad en el valor para empezar de nuevo y en el trabajo de mis manos. Quiero ser agradecido también por lo pequeño, como la oportunidad de servir. Gracias porque tu amor me alcanza como la lluvia sobre la tierra seca. Te alabo porque nunca me ha faltado la ropa que me abriga. Te doy gracias por la fuerza para seguir y por los dones que pusiste en mí.

Siémbrame paciencia y arranca de raíz la preocupación por las deudas. Pon en mis labios palabras sabias y en mis manos obras buenas. Forma en mí un corazón con humildad, Dios de toda consolación. Bendice mi vida.

Pongo en tus manos a los míos que viven lejos y a mis tíos. Que mi hogar sea como un refugio en la tormenta para todo el que llegue. Haz de nuestra casa un lugar donde se respire fidelidad. Mira con bondad a mis padres y dales sabiduría. Recibo a mi familia como un regalo tuyo y te la devuelvo en oración. Alienta a mis abuelos, Creador mío, y cúbrelos con tu amor. Sostén también a mis sobrinos, aunque estén lejos de mi vista.

Sostén a los que buscan empleo; que encuentren puertas abiertas y manos amigas. Derrama tu paz sobre mi casa y sobre las naciones en conflicto. Pongo mi confianza en ti, aunque el camino se vea largo. Aunque no entienda tus tiempos, sé que son buenos.

Bendice a mi familia. Me abandono en tus brazos como un niño en el regazo de su madre. Haz que la alegría de este momento me dure todo el domingo. Te entrego mi jornada entera, con sus luces y sus sombras. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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