
Amado Dios, mientras el sol se asoma en este domingo, mi alma se vuelve hacia ti. No permitas que la rutina me haga olvidar que estás aquí. Que tu Espíritu vaya delante de mí en cada tarea. Enséñame a caminar sin prisa y con la mirada en ti.
Escucha, Rey de mi corazón, lo que brota de mi interior: salud y compañía. Gracias por iniciar la semana con salud, bienestar y tu compañía. Hoy agradezco la salud. Forma en mí un corazón con gratitud, Señor Jesús.
Quiero ser agradecido también por lo pequeño, como las lecciones aprendidas. Te doy gracias por la compañía de mi familia y por la ropa que me abriga. Te alabo porque nunca me ha faltado la música que alegra el alma. Nada de esto lo merezco: la medicina que alivia, el techo que nos cubre, todo viene de ti. Mi corazón se alegra al recordar el aire que respiro. Gracias porque tu amor me alcanza como un huerto bien regado. Gracias, Rey de mi corazón, por los amigos fieles, que tantas veces doy por sentado. Aun en los días grises descubro tu cariño en la paciencia que me tienes. Me enseñaste que la gratitud abre puertas, y por eso te agradezco las pequeñas alegrías.
Aleja de mí la falta de fe y dame la alegría de los que confían en ti. Te pido bondad para enfrentar lo que me inquieta. Libérame de la culpa, que tantas veces me roba la paz. El bienestar.
Que en mi iglesia reine el respeto y la ternura. Consuela a mis abuelos, Señor de mi vida, y cúbrelos con tu amor. Gracias por mis sobrinos; enséñame a amarlos mejor. Que mi hogar sea como un río sereno para todo el que llegue. Haz de nuestra casa un lugar donde se respire serenidad. Mira con bondad a mis tíos y dales templanza. Recibo a mi familia como un regalo tuyo y te la devuelvo en oración. Te encomiendo a mis vecinos; tú conoces lo que necesitan. Une a mi familia con lazos de paciencia y perdón.
Consuela a las madres solas como el canto de un ave. Lleva tu alivio a los maestros y a los que trabajan lejos. Aunque no entienda tus tiempos, sé que son buenos. Quiero vivir con la certeza de que me sostienes.
Tu compañía. Tu amor es más grande que las dudas. Bendice cada hora de este domingo, Señor Jesús. Haz que la alegría de este momento me dure todo el domingo. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
