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Lunes 12 por la mañana: gracias por lo que tengo

Tarjeta de oración de la mañana del lunes 12

Amado Dios, quiero que la primera palabra de este lunes sea para ti, Dios de la esperanza. Que tu Espíritu vaya delante de mí en cada tarea. Haz que mi trabajo sea ofrenda y no carga. Te ofrezco mis planes, mis citas y mis pendientes.

Hay algo que quiero decirte con toda sinceridad: gracias por lo que tengo. Hoy tengo vida, salud, un hogar y una familia que amo; hay comida en mi mesa, ropa que me cubre y zapatos en mis pies. Gracias por tu bondad, por tu presencia y por todo lo que me das. Gracias por mi familia, con sus defectos y sus virtudes; por el alimento que tendremos hoy; por la ropa que visto y por los zapatos que me llevarán a donde tenga que ir. Son cosas sencillas, pero son tesoros. Corrige mis caminos sin humillarme, como solo tú sabes hacerlo.

Te doy gracias por la sonrisa de un niño y por la fuerza para seguir. Gracias porque tu amor me alcanza como un huerto bien regado. Gracias, Dios de la esperanza, por las risas compartidas en casa, que tantas veces doy por sentado. Gracias por la vida que late en mi casa; es una prueba de que piensas en mí. Te alabo porque nunca me ha faltado las conversaciones sinceras.

Enséñame a pedir perdón y a perdonar de verdad. Ensancha mi fe cuando los pensamientos oscuros quiera achicarla. Libérame de la envidia, que tantas veces me roba la paz. Que esta gratitud me acompañe todo el día. Que no me deje arrastrar por la queja, sino que viva consciente de que mi vida está llena de tus regalos y que tu presencia es el mayor de todos.

Que en mi ciudad reine el respeto y la ternura. Mira con bondad a los que comparten mi techo y dales humildad. Pongo en tus manos a mis compañeros de trabajo y a mis sobrinos. Cuida también a mis abuelos, aunque estén lejos de mi vista. Fortalece a mis hijos, Padre bueno, y cúbrelos con tu amor.

Consuela a los que no tienen hogar como roca bajo mis pies. No quiero orar solo por mí: también te presento a los que lloran. Aunque no entienda tus tiempos, sé que son buenos. Sé que lo que siembras en mí dará fruto a su tiempo.

No temeré, porque tú vas conmigo. Quiero vivir este lunes como un regalo que viene de tus manos. Bendice cada hora de este lunes, Padre bueno. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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