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Lunes 13 por la mañana: cada día te necesito más

Tarjeta de oración de la mañana del lunes 13

Amado Dios, vuelvo a ti en este lunes, Dios fiel, porque sin ti nada de lo que haga tendría sentido. Enséñame a caminar sin prisa y con la mirada en ti. Que tu luz entre por mi ventana y también por mi corazón. Que tu Espíritu vaya delante de mí en cada tarea.

Repito en voz baja esta oración: cada día te necesito más. Gracias por llenar mis días de paz, alegría y bendición; mi vida es plena gracias a ti. Cada día te necesito más a mi lado, por eso te pido que nunca te apartes de mí. Cuando miro mi vida con calma, descubro que es plena no porque todo sea perfecto, sino porque tú estás en ella. Tu paz ha llenado muchos vacíos y tu alegría ha iluminado muchos días grises. Corrige mis caminos sin humillarme, como solo tú sabes hacerlo.

Gracias, Padre amoroso, por la fe que mantienes viva en mí, que tantas veces doy por sentado. Mi corazón se alegra al recordar la sonrisa de un niño. Quiero ser agradecido también por lo pequeño, como la música que alegra el alma. Te doy gracias por las risas compartidas en casa y por las pequeñas alegrías.

Necesito sabiduría para decidir bien y serenidad para perseverar. Libérame de la pereza, que tantas veces me roba la paz. Sana las heridas que todavía me duelen como un camino abierto en el desierto. Mientras más camino contigo, más te necesito. No es una carga, es una dicha. Cada mañana descubro que sin ti me falta lo esencial y que contigo lo tengo todo.

Mira con bondad a mis hijos y dales mansedumbre. Que mi hogar sea como un huerto bien regado para todo el que llegue. Protege a los que comparten mi techo de todo peligro, visible e invisible. Gracias por mis ahijados; enséñame a amarlos mejor.

Consuela a los migrantes como el agua que calma la sed. Lleva tu alivio a los que buscan empleo y a los que perdieron la fe. Quiero vivir con la certeza de que me sostienes. Descanso en tu fidelidad, que no cambia nunca.

Por eso hoy te ruego que no te apartes de mi lado. Quédate en mis decisiones, en mi trabajo y en mis relaciones. Que nada me separe de ti y que mi vida siga siendo un reflejo de tu bondad. Me basta saber que me conoces por mi nombre. Que al caminar hoy vaya dejando huellas de bondad. Te entrego mi jornada entera, con sus luces y sus sombras. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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