
Amado Dios, termina el lunes y yo regreso a ti, que eres mi casa y mi descanso. Que el silencio de mi cuarto se llene de tu presencia. Perdona lo que hice mal y guarda lo que hice bien. Recoge en tus manos las horas que ya pasaron.
Tú ya lo sabes, pero quiero decírtelo: habita en mi hogar. Te ofrezco mi casa para que vivas en ella. Bendice mi vida, a mi familia, mi trabajo y el alimento de nuestra mesa, y apártanos del enemigo, de la enfermedad y de todo mal. Esta noche abro de par en par las puertas de mi casa para que entres y te quedes. No quiero que seas un visitante ocasional, sino el huésped principal, el que se sienta a la cabecera de la mesa y el que escucha nuestras conversaciones. Donde tú habitas hay orden, hay paz y hay amor verdadero. Pon en mis labios palabras sabias y en mis manos obras buenas.
Te doy gracias por las lecciones aprendidas y por el consuelo en las horas difíciles. Te alabo porque nunca me ha faltado los abrazos sinceros. Cuando miro atrás veo tu fidelidad en la tierra que da su fruto y en el perdón que recibí. Hoy no quiero quejarme, sino contar tus bendiciones, empezando por la vida que late en mi casa.
Corrige mis caminos sin humillarme, como solo tú sabes hacerlo. Libérame de las dudas, que tantas veces me roba la paz. Te pido bondad para enfrentar lo que me inquieta. Te pido que nos guardes del mal en todas sus formas. Aleja la enfermedad de nuestros cuerpos, la división de nuestros corazones y cualquier influencia que quiera robarnos la paz. Pon tus ángeles en cada puerta y en cada ventana, y que esta noche durmamos sabiendo que tú vigilas.
Haz de nuestra casa un lugar donde se respire serenidad. Sana también a mis primos, aunque estén lejos de mi vista. Cuida a mis hermanos, Señor de mi vida, y cúbrelos con tu amor. Si hay distancia o enojo entre nosotros, acércanos de nuevo.
Dame un corazón atento para ayudar a quien tenga cerca. Pon personas buenas en el camino de los ancianos que viven solos. Pongo mi confianza en ti, aunque el camino se vea largo. Sé que lo que siembras en mí dará fruto a su tiempo.
Mi esperanza no está en las circunstancias, sino en ti. Guarda mi descanso en este lunes que termina, Dios de la esperanza. Cierro este lunes sabiendo que estoy en buenas manos. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
