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Lunes 20 por la noche: una bendición por cada necesidad

Tarjeta de oración de la noche del lunes 20

Amado Dios, termina el lunes y yo regreso a ti, que eres mi casa y mi descanso. Gracias por sostenerme en cada momento de este día. Cuida mi sueño como el agua que calma la sed. Cubre mi casa con tu paz mientras todos descansan.

Me acompaña una frase sencilla: una bendición por cada necesidad. Te pido que por cada lucha me des una victoria, por cada problema una solución, por cada desánimo una fortaleza y por cada necesidad una bendición. Esta noche te presento las luchas que tengo abiertas. Tú las conoces todas. Te pido que en cada una me des la victoria según tu voluntad. Aleja de mí la pereza y dame la alegría de los que confían en ti.

Aun en los días grises descubro tu cariño en la memoria de quienes me enseñaron a orar. Gracias por la tierra que da su fruto; es una prueba de que piensas en mí. Te doy gracias por la paciencia que me tienes y por la salud de mi cuerpo. Nada de esto lo merezco: la vida que late en mi casa, el trabajo de mis manos, todo viene de ti. Hoy no quiero quejarme, sino contar tus bendiciones, empezando por la mano que me ayudó cuando caí.

Corrige mis caminos sin humillarme, como solo tú sabes hacerlo. Cuando me venza el temor a la enfermedad, recuérdame que tú sigues a mi lado. Libérame de la tristeza, que tantas veces me roba la paz. Te presento también mis problemas. Algunos parecen no tener salida, pero tú tienes soluciones que yo no imagino. Y si me desanimo, dame la fortaleza para no rendirme.

Gracias por mis vecinos; enséñame a amarlos mejor. Recibo a mi familia como un regalo tuyo y te la devuelvo en oración. Mira con bondad a mis primos y dales generosidad. Protege a mis tíos de todo peligro, visible e invisible. Une a mi familia con lazos de paciencia y perdón.

Ayúdame a compartir lo que tengo con los que están en el hospital. Que nadie en cada rincón de mi vida se sienta olvidado. Sé que lo que siembras en mí dará fruto a su tiempo. Me basta saber que me conoces por mi nombre.

Por cada necesidad que tengo, te pido una bendición. Tú eres un Padre generoso que no deja a sus hijos con las manos vacías. Confío en ti y descanso en tu amor. Tú eres mi roca y mi refugio, Padre de misericordia. Recibe mi descanso como una ofrenda de confianza. Te entrego mi noche entera, con sus silencios y sus sueños. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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