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Lunes 23 por la noche: renueva mi energía

Tarjeta de oración de la noche del lunes 23

Amado Dios, en la calma de esta noche de lunes me acerco a ti con fe sencilla. Repasa conmigo lo vivido y enséñame a ver tu mano en ello. Cuida mi sueño como una fuente que no se seca. No quiero dormirme con rencor ni con angustia en el alma.

Hoy mi oración gira en torno a una idea: renueva mi energía. Esta noche te pido que multipliques mis fuerzas, renueves mi energía, abras las puertas de la prosperidad y derrames tu bendición sobre mi vida y mi familia. Abre las puertas que necesito ver abiertas. Tú conoces mis proyectos y mis búsquedas. Si son buenos para mí, haz que avancen; y si no lo son, dame paz para soltarlos. Aleja de mí la envidia y dame la alegría de los que confían en ti.

Gracias porque tu amor me alcanza como el agua que calma la sed. Gracias, Dios de la esperanza, por la generosidad de los vecinos, que tantas veces doy por sentado. Gracias por las risas compartidas en casa; es una prueba de que piensas en mí. Me enseñaste que la gratitud abre puertas, y por eso te agradezco las lecciones aprendidas. Cuando miro atrás veo tu fidelidad en la música que alegra el alma y en el agua limpia. Te doy gracias por los amigos fieles y por el pan sobre la mesa.

Siémbrame prudencia y arranca de raíz la prisa que me roba la paz. Cuando me venza la angustia, recuérdame que tú sigues a mi lado. Que mis palabras construyan y no hieran a nadie.

Que mi hogar sea como una fuente que no se seca para todo el que llegue. Que a mis nietos no les falte salud, trabajo ni esperanza. Recibo a mi familia como un regalo tuyo y te la devuelvo en oración. Haz de nuestra casa un lugar donde se respire discernimiento. Protege a mis primos de todo peligro, visible e invisible. Une a mi familia con lazos de paciencia y perdón.

Lleva tu alivio a los que no tienen hogar y a los médicos y las enfermeras. Que nadie en mi país se sienta olvidado. Descanso en tu fidelidad, que no cambia nunca. Mi esperanza no está en las circunstancias, sino en ti.

Pongo mi confianza en ti, aunque el camino se vea largo. Que mi último pensamiento sea una alabanza para ti. Cubre con tu amor a todos los que descansan bajo este techo. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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