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Lunes 24 por la noche: caminos de dicha y éxito

Tarjeta de oración de la noche del lunes 24

Amado Dios, en la calma de esta noche de lunes me acerco a ti con fe sencilla. Gracias por sostenerme en cada momento de este día. Cuida mi sueño como el aceite que sana la herida. Recoge en tus manos las horas que ya pasaron.

Hoy mi oración gira en torno a una idea: caminos de dicha y éxito. Pongo en tus manos este día que termina. Te pido que bendigas mi vida, mi hogar y mi familia, y que nos guíes por caminos de dicha, éxito y prosperidad. El día se cierra y lo pongo entero en tus manos. Lo que hice bien te lo ofrezco, y lo que hice mal te lo entrego para que lo perdones y lo transformes. Pon en mis labios palabras sabias y en mis manos obras buenas.

Gracias, Dios de paz, por la oportunidad de servir, que tantas veces doy por sentado. Te alabo porque nunca me ha faltado el pan sobre la mesa. Gracias porque tu amor me alcanza como el abrazo de un padre. Mi corazón se alegra al recordar el perdón que recibí. Me enseñaste que la gratitud abre puertas, y por eso te agradezco la belleza de la creación. Reconozco tu bondad en cada oración escuchada y en tu palabra que consuela.

Siémbrame serenidad y arranca de raíz la tristeza. Enséñame a pedir perdón y a perdonar de verdad. Sana las heridas que todavía me duelen como el fuego que calienta el hogar. Bendice esta casa y a cada uno de los que la habitamos. Que esta noche descansemos en paz y que nuestros sueños sean tranquilos bajo tu protección.

Que mi hogar sea como el canto de un ave para todo el que llegue. Cuida también a mis tíos, aunque estén lejos de mi vista. Si hay distancia o enojo entre nosotros, acércanos de nuevo. Que en mi iglesia reine el respeto y la ternura. Renueva a mis vecinos, Padre santo, y cúbrelos con tu amor. Mira con bondad a mis padres y dales compasión.

Ayúdame a compartir lo que tengo con los gobernantes. Consuela a los maestros como el viento que refresca. Sé que lo que siembras en mí dará fruto a su tiempo. Tú eres mi roca y mi refugio, Padre amoroso.

Aunque no entienda tus tiempos, sé que son buenos. Cierro este lunes sabiendo que estoy en buenas manos. Me duermo en paz porque tú no duermes. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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