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Lunes 28 por la mañana: donde tú estás nada falta

Tarjeta de oración de la mañana del lunes 28

Amado Dios, con la luz de este lunes abro mis manos para recibir lo que tú quieras darme. Despeja de mi mente la preocupación por las deudas y siémbrame ternura. Te ofrezco mis planes, mis citas y mis pendientes. Quiero salir de casa sabiendo que no voy solo.

Repito en voz baja esta oración: donde tú estás nada falta. Hoy es un gran día porque estás conmigo, y donde tú estás no hace falta nada. Gracias por tu bondad, por tu guía y por tu amor que me sostiene. Hoy quiero vivir con la certeza de que este es un gran día. No porque espere algo extraordinario, sino porque tú estás conmigo, y eso basta. Hazme instrumento de tu paz en cada rincón de mi vida.

Bendito seas por el trabajo de mis manos, que llega a mi vida como un refugio en la tormenta. Te doy gracias por la libertad de hablarte y por las risas compartidas en casa. Mi corazón se alegra al recordar la salud de mi cuerpo. Nada de esto lo merezco: los amigos fieles, el aire que respiro, todo viene de ti. Reconozco tu bondad en las puertas que abriste y en la música que alegra el alma.

Siémbrame compasión y arranca de raíz la envidia. Pon en mis labios palabras sabias y en mis manos obras buenas. Sana las heridas que todavía me duelen como el agua que calma la sed. Gracias por tu bondad, que se nota en tantos detalles. Gracias por tu guía, que me ha librado de muchos errores. Gracias por tu amor, que me sostiene cuando me siento débil.

Recibo a mi familia como un regalo tuyo y te la devuelvo en oración. Cuida a mis hijos, Padre amoroso, y cúbrelos con tu amor. Te encomiendo a mis amigos; tú conoces lo que necesitan. Que mi hogar sea como un manto que abriga para todo el que llegue. Haz de nuestra casa un lugar donde se respire prudencia.

Que tu misericordia llegue a los presos antes que el desánimo. Lleva tu alivio a las madres solas y a los migrantes. Pongo mi confianza en ti, aunque el camino se vea largo. Tu amor es más grande que la desconfianza.

Que mi actitud refleje esta confianza. Que quien me vea hoy descubra en mí la alegría de alguien que sabe que, con Dios, no le falta nada. Sé que lo que siembras en mí dará fruto a su tiempo. Te entrego mi jornada entera, con sus luces y sus sombras. Bendice cada hora de este lunes, Creador mío. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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