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Lunes 4 por la mañana: fe, sabiduría y serenidad

Tarjeta de oración de la mañana del lunes 4

Amado Dios, vuelvo a ti en este lunes, Padre santo, porque sin ti nada de lo que haga tendría sentido. Te ofrezco mis planes, mis citas y mis pendientes. Prepárame para lo que venga, sea alegre o difícil. Despeja de mi mente la soledad y siémbrame alegría.

Hoy mi oración gira en torno a una idea: fe, sabiduría y serenidad. Te pido fe para seguir adelante, sabiduría para construir y serenidad para enfrentar cada reto de este día. Si tú vas conmigo, mi jornada será feliz y no tendré nada que temer. Hay días en que la fe se me hace pequeña. Hoy te pido que la hagas crecer, que la riegues con tu gracia para que eche raíces profundas. Con fe puedo levantarme aunque haya caído, puedo intentar de nuevo aunque haya fallado y puedo mirar hacia adelante aunque el panorama no sea claro. Sana las heridas que todavía me duelen como el agua que calma la sed.

Bendito seas por el trabajo de mis manos, que llega a mi vida como el abrazo de un padre. Te alabo porque nunca me ha faltado las risas compartidas en casa. Gracias porque tu amor me alcanza como semilla en buena tierra. Reconozco tu bondad en el agua limpia y en las pequeñas alegrías.

Forma en mí un corazón con sabiduría, Dios de la esperanza. Hazme instrumento de tu paz en cada rincón de mi vida. Ensancha mi fe cuando el cansancio quiera achicarla. Dame también sabiduría para construir. No quiero gastar mis energías en destruir con críticas o lamentos; quiero edificar mi hogar, mi trabajo y mis relaciones sobre la roca firme de tu palabra. Enséñame a poner cada ladrillo con paciencia y con amor.

Que mi hogar sea como el viento que refresca para todo el que llegue. Pongo en tus manos a mis padres y a mis hijos. Que en mi hogar reine el respeto y la ternura. Ilumina a mis vecinos, Padre celestial, y cúbrelos con tu amor.

Ayúdame a compartir lo que tengo con los que cuidan a un enfermo. Haz que mi oración se convierta en gestos concretos de servicio. Tú escribes mi historia con más amor del que imagino. Descanso en tu fidelidad, que no cambia nunca.

Y regálame serenidad. Los retos de hoy pueden ponerme nervioso, pero si tú estás conmigo no hay motivo para el miedo. Que mi rostro refleje calma, que mi voz transmita confianza y que mi corazón descanse en la certeza de que tú tienes todo bajo control. Confío en ti más que en mis propias fuerzas. Guíame paso a paso, para que no me aparte de tu camino. Que este lunes sea una ofrenda agradable para ti. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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