Saltar al contenido
Portada » Lunes 8 por la mañana: que nada falte en mi mesa

Lunes 8 por la mañana: que nada falte en mi mesa

Tarjeta de oración de la mañana del lunes 8

Amado Dios, quiero que la primera palabra de este lunes sea para ti, Padre celestial. Que todo lo que emprenda lleve el sello de tu bondad. Llena mis pulmones de aliento y mi mente de pensamientos limpios. Que mis primeros pasos sean firmes porque van de tu mano.

Repito en voz baja esta oración: que nada falte en mi mesa. Gracias por esta mañana que me regalas. Te pido un día de paz y bienestar, que no falte el alimento en mi mesa, la salud en mi cuerpo ni tu paz en mi corazón. Abro los ojos y lo primero que brota de mí es gratitud. Este día no es algo que me deba la vida; es un obsequio de tus manos. Quiero recibirlo con alegría y vivirlo con responsabilidad, consciente de que cada hora tiene valor. Que mis palabras construyan y no hieran a nadie.

Aun en los días grises descubro tu cariño en la esperanza que no se apaga. Quiero ser agradecido también por lo pequeño, como la libertad de hablarte. Bendito seas por el perdón que recibí, que llega a mi vida como el agua que calma la sed. Cuando miro atrás veo tu fidelidad en los amigos fieles y en la generosidad de los vecinos.

Ensancha mi fe cuando las dudas quiera achicarla. Hazme instrumento de tu paz en la escuela de mis hijos. Te pido serenidad para enfrentar lo que me inquieta. Te pido por las necesidades básicas de mi casa. Que hoy no falte el pan, que el trabajo rinda y que haya lo suficiente para cubrir lo que necesitamos. Tú alimentas a las aves del cielo; sé que también cuidarás de nosotros con tu providencia.

Gracias por los míos que viven lejos; enséñame a amarlos mejor. Que a los que comparten mi techo no les falte salud, trabajo ni esperanza. Pongo en tus manos a mis suegros y a mis tíos. Que en mi casa reine el respeto y la ternura.

Sostén a los campesinos; que encuentren puertas abiertas y manos amigas. Haz que mi oración se convierta en gestos concretos de servicio. Mi esperanza no está en las circunstancias, sino en ti. Quiero vivir con la certeza de que me sostienes.

Te pido salud para mi cuerpo, para que pueda cumplir con mis deberes y disfrutar de los míos. Y, sobre todo, te pido tu paz en el corazón, porque de nada sirve tener la mesa llena si el alma está inquieta. Que tu paz sea hoy mi mayor tesoro. Tú eres mi roca y mi refugio, Dios fiel. Guíame paso a paso, para que no me aparte de tu camino. Que al caminar hoy vaya dejando huellas de bondad. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Facebook Comments