Saltar al contenido
Portada » Lunes 9 por la mañana: te ofrezco mi casa

Lunes 9 por la mañana: te ofrezco mi casa

Tarjeta de oración de la mañana del lunes 9

Amado Dios, quiero que la primera palabra de este lunes sea para ti, Dios fiel. Despeja de mi mente el rencor y siémbrame mansedumbre. Que tu luz entre por mi ventana y también por mi corazón. Quiero salir de casa sabiendo que no voy solo.

Traigo ante ti un anhelo muy concreto: te ofrezco mi casa. Te ofrezco mi hogar para que habites en él. Te pido que bendigas mi vida, a mi familia y nuestros alimentos, y que nos protejas siempre del peligro y de todo mal. En esta mañana quiero invitarte a quedarte en mi casa durante todo el día. Que cuando salgamos a trabajar o estudiar, tú permanezcas aquí; y que cuando volvamos, te encontremos esperándonos con los brazos abiertos. Que mis palabras construyan y no hieran a nadie.

Nada de esto lo merezco: los dones que pusiste en mí, la salud de mi cuerpo, todo viene de ti. Gracias porque tu amor me alcanza como una fuente que no se seca. Hoy no quiero quejarme, sino contar tus bendiciones, empezando por las puertas que cerraste para cuidarme. Te alabo porque nunca me ha faltado la generosidad de los vecinos.

Corrige mis caminos sin humillarme, como solo tú sabes hacerlo. Necesito valentía para decidir bien y serenidad para perseverar. Libérame de la soledad, que tantas veces me roba la paz. Bendice a cada uno de los que vivimos bajo este techo. Que nuestras palabras sean amables, nuestros gestos generosos y nuestras decisiones sabias. Bendice la comida que prepararemos hoy y las manos que la harán, para que sea alimento para el cuerpo y motivo de unión.

Bendice también a mis tíos, aunque estén lejos de mi vista. Une a mi familia con lazos de paciencia y perdón. Pongo en tus manos a mis ahijados y a mis padres. Que mi hogar sea como el abrazo de un padre para todo el que llegue.

Pon personas buenas en el camino de los niños sin abrigo. Haz que mi oración se convierta en gestos concretos de servicio. Tú eres mi roca y mi refugio, Dios cercano. Me basta saber que me conoces por mi nombre.

Guárdanos de los peligros del camino, de las enfermedades y de todo lo que pueda dañarnos. Que tu protección nos rodee como una muralla y que, al regresar al hogar esta tarde, podamos darte gracias por habernos cuidado en cada momento. Sé que lo que siembras en mí dará fruto a su tiempo. Haz que la alegría de este momento me dure todo el lunes. Bendice cada hora de este lunes, Señor Jesús. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Facebook Comments