Saltar al contenido
Portada » Martes 22 por la noche: ante todo, tu paz

Martes 22 por la noche: ante todo, tu paz

Tarjeta de oración de la noche del martes 22

Amado Dios, cuando las luces se apagan en este martes, mi alma se vuelve hacia ti. Reposa conmigo, Padre de misericordia, y que nada turbe mi descanso. Que el silencio de mi cuarto se llene de tu presencia. Perdona lo que hice mal y guarda lo que hice bien.

Esta es la palabra que llevo en el corazón: ante todo, tu paz. Te encomiendo mi descanso y todo lo que vendrá. Te pido que me guíes, me des tu paz y proveas el sustento de los míos, sin apartarte nunca de nosotros. Dame tu paz y provee el sustento de los míos. Que no les falte lo necesario. Necesito valentía para decidir bien y mansedumbre para perseverar.

Me enseñaste que la gratitud abre puertas, y por eso te agradezco cada oración escuchada. Gracias por tu palabra que consuela; es una prueba de que piensas en mí. Gracias porque tu amor me alcanza como una lámpara encendida. Gracias, Señor de mi vida, por la vida que late en mi casa, que tantas veces doy por sentado. Te doy gracias por los dones que pusiste en mí y por el perdón que recibí. Nada de esto lo merezco: la música que alegra el alma, la calma después de la prueba, todo viene de ti. Hoy no quiero quejarme, sino contar tus bendiciones, empezando por la medicina que alivia.

Te pido mansedumbre para enfrentar lo que me inquieta. Siémbrame humildad y arranca de raíz la tristeza. Ensancha mi fe cuando la soledad quiera achicarla. Pero sobre todo, no te apartes de nosotros. Tu presencia vale más que cualquier bien.

Que a mis sobrinos no les falte salud, trabajo ni esperanza. Mira con bondad a mis suegros y dales humildad. Recibo a mi familia como un regalo tuyo y te la devuelvo en oración. Que en mi país reine el respeto y la ternura. Que mi hogar sea como roca bajo mis pies para todo el que llegue. Pongo en tus manos a los míos que viven lejos y a los enfermos de mi familia. Sana a mis tíos, Padre bueno, y cúbrelos con tu amor.

Lleva tu alivio a los ancianos que viven solos y a los que me ofendieron. Que tu misericordia llegue a los que están en el hospital antes que el desánimo. Quiero vivir con la certeza de que me sostienes. Me basta saber que me conoces por mi nombre.

No temeré, porque tú vas conmigo. Guarda mi descanso en este martes que termina, Padre celestial. Que mi último pensamiento sea una alabanza para ti. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Facebook Comments