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Martes 25 por la mañana: toma nuestra mano

Tarjeta de oración de la mañana del martes 25

Amado Dios, mientras el sol se asoma en este martes, mi alma se vuelve hacia ti. Enséñame a caminar sin prisa y con la mirada en ti. Despeja de mi mente el orgullo y siémbrame perseverancia. Quiero salir de casa sabiendo que no voy solo.

Tú ya lo sabes, pero quiero decírtelo: toma nuestra mano. Te pido que bendigas mi vida, mi hogar y mi familia, que nos des fuerza y sabiduría, tomes nuestra mano y nos ayudes a avanzar por caminos hermosos. Bendice mi vida y mi hogar en este día. Hazme instrumento de tu paz en mi iglesia.

Gracias, Padre de misericordia, por la vida que late en mi casa, que tantas veces doy por sentado. Gracias porque tu amor me alcanza como pan para el hambriento. Hoy no quiero quejarme, sino contar tus bendiciones, empezando por las pequeñas alegrías. Te doy gracias por la sonrisa de un niño y por la medicina que alivia. Cuando miro atrás veo tu fidelidad en la esperanza que no se apaga y en los amigos fieles. Nada de esto lo merezco: la fe que mantienes viva en mí, cada oración escuchada, todo viene de ti. Mi corazón se alegra al recordar la belleza de la creación.

Te pido generosidad para enfrentar lo que me inquieta. Dame alegría y discernimiento, porque solo no puedo. Siémbrame mansedumbre y arranca de raíz los pensamientos oscuros. Danos fuerza y sabiduría a mí y a mi familia. Que podamos enfrentar lo que venga.

Recibo a mi familia como un regalo tuyo y te la devuelvo en oración. Protege a mis primos de todo peligro, visible e invisible. Que a los que comparten mi techo no les falte salud, trabajo ni esperanza. Te encomiendo a mis hijos; tú conoces lo que necesitan. Si hay distancia o enojo entre nosotros, acércanos de nuevo. Bendice a los míos que viven lejos, Dios de amor, y cúbrelos con tu amor. Que en mi barrio reine el respeto y la ternura.

Haz que mi oración se convierta en gestos concretos de servicio. Consuela a los médicos y las enfermeras como un manto que abriga. Aunque no entienda tus tiempos, sé que son buenos. Tu amor es más grande que los pensamientos oscuros.

Toma nuestra mano y llévanos por caminos hermosos. Pongo mi confianza en ti, aunque el camino se vea largo. Guíame paso a paso, para que no me aparte de tu camino. Acompáñame en cada salida y en cada regreso. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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