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Martes 9 por la mañana: una semana de bendición

Tarjeta de oración de la mañana del martes 9

Amado Dios, en este martes que apenas empieza vengo a ti con el corazón despierto y agradecido. No permitas que la rutina me haga olvidar que estás aquí. Despeja de mi mente la falta de fe y siémbrame alegría. Haz que mi trabajo sea ofrenda y no carga.

Hoy mi oración gira en torno a una idea: una semana de bendición. Pongo en tus manos mi vida, mis luchas y mis esperanzas. Confío en ti y en tus planes, y sé que me regalarás una semana llena de bendición. Pongo esta semana en tus manos. Mis luchas, que a veces me agotan, y mis esperanzas, que me mantienen en pie. Enséñame a pedir perdón y a perdonar de verdad.

Reconozco tu bondad en tu palabra que consuela y en las puertas que abriste. Te alabo porque nunca me ha faltado la vida que late en mi casa. Cuando miro atrás veo tu fidelidad en la oportunidad de servir y en la mano que me ayudó cuando caí. Aun en los días grises descubro tu cariño en las conversaciones sinceras. Gracias, Dios compasivo, por el aire que respiro, que tantas veces doy por sentado.

Sana las heridas que todavía me duelen como el fuego que calienta el hogar. Cuando me venza la culpa, recuérdame que tú sigues a mi lado. Te pido valentía para enfrentar lo que me inquieta. Confío en tus planes, aunque no siempre coincidan con los míos. Sé que tú ves más lejos y quieres mi bien.

Haz de nuestra casa un lugar donde se respire sabiduría. Gracias por los míos que viven lejos; enséñame a amarlos mejor. Mira con bondad a mis hermanos y dales serenidad. Que en cada rincón de mi vida reine el respeto y la ternura. Que mi hogar sea como un camino abierto en el desierto para todo el que llegue.

Acuérdate de los que cuidan a un enfermo, que hoy necesitan tu consuelo. Pon personas buenas en el camino de los que no tienen hogar. Tú eres mi roca y mi refugio, Padre bueno. Mi esperanza no está en las circunstancias, sino en ti.

Concédeme una semana de bendición. Que cada día traiga su alegría y su aprendizaje, y que al terminarla te dé gracias por todo. Tú escribes mi historia con más amor del que imagino. Acompáñame en cada salida y en cada regreso. Haz que la alegría de este momento me dure todo el martes. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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