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Miércoles 1 por la mañana: gracias por tu amor

Tarjeta de oración de la mañana del miércoles 1

Amado Dios, quiero que la primera palabra de este miércoles sea para ti, Señor Jesús. Que tu Espíritu vaya delante de mí en cada tarea. Que todo lo que emprenda lleve el sello de tu bondad. Quiero salir de casa sabiendo que no voy solo.

Hoy mi oración gira en torno a una idea: gracias por tu amor. Te doy gracias por tu amor y tus bendiciones. Te pido que me cuides, guíes mi vida y me protejas de todo mal. Empiezo este miércoles agradeciendo tu amor. Ensancha mi fe cuando el temor a la enfermedad quiera achicarla.

Cuando miro atrás veo tu fidelidad en el aire que respiro y en el techo que nos cubre. Te alabo porque nunca me ha faltado la salud de mi cuerpo. Quiero ser agradecido también por lo pequeño, como cada latido de mi corazón. Reconozco tu bondad en los abrazos sinceros y en la ropa que me abriga. Gracias porque tu amor me alcanza como la lluvia sobre la tierra seca. Nada de esto lo merezco: el pan sobre la mesa, las personas que me aman, todo viene de ti. Gracias por la calma después de la prueba; es una prueba de que piensas en mí. Bendito seas por la vida que late en mi casa, que llega a mi vida como un refugio en la tormenta.

Cuando me venza la angustia, recuérdame que tú sigues a mi lado. Aleja de mí la preocupación por las deudas y dame la alegría de los que confían en ti. Dame gratitud y mansedumbre, porque solo no puedo. Gracias por tus bendiciones, grandes y pequeñas.

Protege a mis abuelos de todo peligro, visible e invisible. Mira con bondad a mis primos y dales ternura. Gracias por mis nietos; enséñame a amarlos mejor. Te encomiendo a mis padres; tú conoces lo que necesitan. Que a mis hijos no les falte salud, trabajo ni esperanza. Que mi hogar sea como el fuego que calienta el hogar para todo el que llegue. Haz de nuestra casa un lugar donde se respire sencillez. Guarda a mis hermanos, Señor de mi vida, y cúbrelos con tu amor.

Consuela a los presos como un huerto bien regado. Acuérdate de los que perdieron la fe, que hoy necesitan tu consuelo. Descanso en tu fidelidad, que no cambia nunca. Sé que lo que siembras en mí dará fruto a su tiempo.

Cuídame, guíame y protégeme de todo mal. Aunque no entienda tus tiempos, sé que son buenos. Quiero vivir este miércoles como un regalo que viene de tus manos. Que este miércoles sea una ofrenda agradable para ti. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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