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Miércoles 2 por la noche: refugio en la noche

Tarjeta de oración de la noche del miércoles 2

Amado Dios, ahora que el miércoles se apaga y la casa guarda silencio, quiero hablar contigo. Perdona lo que hice mal y guarda lo que hice bien. Repasa conmigo lo vivido y enséñame a ver tu mano en ello. Dame un sueño reparador y un corazón tranquilo.

Traigo ante ti un anhelo muy concreto: refugio en la noche. Eres mi refugio y mi fuerza en esta noche. Te pido que cubras mi descanso con tu paz y que renueves mi ánimo mientras duermo. Al terminar el día corro hacia ti como quien busca techo en la tormenta. Eres mi refugio seguro. Que mis palabras construyan y no hieran a nadie.

Bendito seas por el trabajo de mis manos, que llega a mi vida como el agua que calma la sed. Te doy gracias por el agua limpia y por tu palabra que consuela. Mi corazón se alegra al recordar cada oración escuchada. Hoy no quiero quejarme, sino contar tus bendiciones, empezando por las risas compartidas en casa. Aun en los días grises descubro tu cariño en la fe que mantienes viva en mí. Reconozco tu bondad en el aire que respiro y en las puertas que abriste. Quiero ser agradecido también por lo pequeño, como las puertas que cerraste para cuidarme.

Hazme instrumento de tu paz en cada rincón de mi vida. Siémbrame compasión y arranca de raíz las dudas. Aleja de mí el cansancio y dame la alegría de los que confían en ti. Cubre mi descanso con tu paz. Que no me asalten pensamientos inquietos ni sueños pesados.

Gracias por los que comparten mi techo; enséñame a amarlos mejor. Pongo en tus manos a mis sobrinos y a mis hijos. Que mi hogar sea como un camino abierto en el desierto para todo el que llegue. Protege a mis hermanos de todo peligro, visible e invisible. Que a los enfermos de mi familia no les falte salud, trabajo ni esperanza. Une a mi familia con lazos de paciencia y perdón. Defiende también a mis padres, aunque estén lejos de mi vista.

Sostén a los niños sin abrigo; que encuentren puertas abiertas y manos amigas. Acuérdate de los maestros, que hoy necesitan tu consuelo. No temeré, porque tú vas conmigo. Tu amor es más grande que la preocupación por las deudas.

Tú eres mi roca y mi refugio, Dios de toda consolación. Cierro este miércoles sabiendo que estoy en buenas manos. Guarda mi descanso en este miércoles que termina, Dios cercano. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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